jueves, 28 de febrero de 2008

Cardenal venezolano fustiga al gobierno por toma de Arzobispado

Caracas (ACI) El Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Sabino, fustigó al gobierno de Venezuela por la falta de seguridad y la complacencia que permitieron que un grupo de chavistas enmascarados, liderados por una manifestante callejera, tomaran durante más de tres horas las instalaciones del Arzobispado de Caracas.

"Esta escalada de violencia debe cesar y eso le corresponde al Gobierno. Todos los sectores debemos contribuir a que haya paz, armonía, concordia. Las diferencias se dilucidan con diálogo y en democracia", dijo el Arzobispo de Caracas al canal privado Globovisión, blanco de los ataques de los manifestantes.

El grupo invasor estuvo liderado por la dirigente popular Lina Ron, cabeza de la minoritaria y radical Unidad Popular Venezolana (UPV), una organización de fachada chavista, que en la última elección obtuvo los votos del 0,68 por ciento de los ciudadanos.

El Cardenal Urosa lamentó que ninguna autoridad atendiera sus llamadas telefónicas para denunciar la invasión de la sede arzobispal y exigió "respeto para la Iglesia", así como para los que trabajan con él, para su persona y para los sacerdotes.

El Purpurado vinculó la acción de hoy con los ataques verbales lanzados recientemente por algunas personalidades oficiales a la posición del episcopado venezolano a favor de una amnistía amplia y un auténtico respeto a las prácticas democráticas.

"No es casual que el otro día altísimos personeros del Gobierno agredieran verbalmente a la Iglesia y contra mí y que hoy ocurra esto", señaló.

El ministro de Interior, Ramón Rodríguez Chacín, criticó el lunes que la Nunciatura Apostólica estuviese dando asilo a Richard Nixon Moreno, un dirigente juvenil de la oposición que el gobierno ha declarado "prófugo de la justicia".

El Cardenal Urosa advirtió "Las cosas se le están yendo de las manos al Gobierno" y pidió "cordura y serenidad".

El grupo invasor leyó un comunicado en el que denunció una supuesta complicidad entre medios de comunicación privados, sectores oligárquicos y la jerarquía de la Iglesia católica para provocar la caída de Chávez.

Lina Ron advirtió que esa complicidad convertía a estas entidades en "objetivo de los grupos revolucionarios", sin especificar en qué consistirían las acciones de las que serían objeto.

La toma del Arzobispado coincidió con la celebración, por parte de los sectores pro gubernamentales, del aniversario del "caracazo", un levantamiento de protesta popular que comenzó el 27 de febrero de 1989 contra el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez.

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