domingo, 20 de julio de 2008

Sydney se emocionó con el Papa, que volverá con los jóvenes en Madrid

Sydney (Milenio.com) En los días previos a la Jornada Mundial de la Juventud, los habitantes de Sydney se quejaban de los problemas de tráfico o los costos que acarrearía para los contribuyentes, pero una vez llegaron el Papa y las masas de jóvenes fieles, apenas volvieron a rechistar.

Los reporteros intentaban captar la frustración entre los conductores atrapados en los atascos, pero todos decían lo mismo: "No importa, ¡da gusto ver a tantos jóvenes sonrientes!", comentaban unos. "¿Qué más da media hora de atasco? ¡Esto merece la pena!".

En un país donde la Iglesia apenas desempeña papel alguno en la vida pública y donde sólo viven cinco millones de católicos, de los que como mucho uno de cada seis va regularmente a misa, esta fiesta gigante fue una revelación.

"Los creyentes nos han electrizado", escribe hoy el diario "Sun- Herald". "Sydney ha descubierto una nueva especie de estrella del rock: un hombre mayor vestido de blanco", señala el "Sunday Telegraph". "Sydney ha olvidado durante una semana que en realidad es una ciudad demasiado 'cool' para la religión". El organizador jefe, Danny Casey, lo resumía así: "Los peregrinos pensaban que estaban en el paraíso".

Precisamente los jóvenes cristianos australianos valoran el hecho de formar parte de una Iglesia mundial "Todos hablan otras lenguas, pero estamos aquí, en la celebración de la misa, unidos como una familia", dijo hoy Patrick, de Melbourne.

La escenificación teatral del camino de la cruz, el viernes, y la misa vespertina con actuación de ballet, dividieron un poco las opiniones. Mientras que los australianos calificaron el momento de inolvidable -un actor interpretando a Jesús con la cruz en el puerto, bajo la puesta de sol-, para otros, el más intenso fue la llegada del Papa, como en el caso del joven alemán Fabian. "A mi no me ha gustado mucho el camino de la cruz", opinó su compatriota Samira. "Había demasiado alboroto como para reflexionar".

También la reacción de Benedicto XVI con los jóvenes fue diferente a la de su carismático predecesor, reconoció el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. "Juan Pablo pasó mucho tiempo con los jóvenes durante su etapa como párroco, viajó con ellos en canoa e hizo excursiones por el bosque, era muy espontáneo", señaló. "Benedicto, en cambio, fue profesor universitario, y por su forma de expresarse se nota que está más acostumbrado a tratar con estudiantes".

El Papa alemán quizá no se exprese con los mismos grandes gestos para la juventud que su predecesor, "pero recibe sus gestos con gran alegría", afirmó Lombardi.

Benedicto XVI impresionó sobre todo a los australianos con sus rotundas palabras sobre los escándalos sexuales en la Iglesia. Habló de vergüenza y del dolor de las víctimas y sostuvo que los autores deben ser condenados sin concesiones. Hetty Johnston, de la asociación de víctimas Braveheart, se lo agradeció: "Estas palabras significan mucho", señaló.

Durante la misa de clausura en Sydney, el Papa dijo a los fieles que ellos están a la vanguardia espiritual de una "nueva era en la que la esperanza nos libera de la superficialidad, la apatía y el auto-ensimismamiento que amortigua nuestras almas y envenena nuestras relaciones".

"Me alegro de poder verlos nuevamente a todos ustedes en tres años", añadió. La próxima cita: Madrid 2011.

Por Christiane Oelrich • DPA

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