Venezuela conmemora el primer año de la canonización de San José Gregorio Hernández, el "Médico de los Pobres"

Diócesis de todo el país y comunidades eclesiales celebran doce meses de su elevación a los altares, destacando su legado como modelo de fe, ciencia al servicio de los vulnerables y símbolo de unidad nacional.


Redacción - 
Al cumplirse el primer aniversario de la solemne canonización de San José Gregorio Hernández, la Iglesia católica en Venezuela y la feligresía en general conmemoran un año histórico en el que el primer laico y médico venezolano fue inscrito de manera definitiva en el catálogo de los santos universales.

Desde las distintas circunscripciones eclesiásticas y santuarios del país, fuentes episcopales y pastorales coinciden en señalar que este primer año transcurrido ha significado un impulso renovado para la fe, la caridad organizada y el testimonio de laicos en la vida pública y profesional.

Un modelo de fe y rigor científico

Representantes del episcopado venezolano recordaron que la figura de San José Gregorio Hernández representa la síntesis perfecta entre una profunda fe cristiana y el ejercicio transparente y riguroso de la ciencia médica. 

Durante doce meses, la devoción al santo trujillano ha continuado consolidándose no solo en altares y templos, sino en el fortalecimiento de redes de asistencia médica popular, centros asistenciales y proyectos de caridad en las comunidades más vulnerables.

Fervor popular y vigencia pastoral

Durante la jornada conmemorativa, este 26 de octubre, los santuarios dedicados a su memoria, de manera especial en Isnotú (estado Trujillo) y el Santuario Diocesano en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria en Caracas, albergaron eucaristías en acción de gracias, procesiones y jornadas de atención médica integral.

"Llevó una vida muy coherente. Lo que hizo fue ser integro en todo: lo que hablaba, lo que enseñaba, lo que practicaba y lo que rezaba, había en él la coherencia de un cristiano autentico, de un ciudadano ejemplar", afirmó desde Trujillo en la homilía monseñor José Magdaleno Álvarez, obispo de Guasdualito.

Con esta conmemoración, la Iglesia en Venezuela reitera su llamado a mantener encendida la llama de la solidaridad y el servicio compasivo hacia los más desvalidos.

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