El pasado viernes 30 de octubre, la solidaridad y el compromiso humanitario se tradujeron en esperanza concreta con la entrega del primer lote de donativos de sillas de ruedas y coches especiales, destinados a niños, jóvenes y adultos que presentan diversas condiciones de discapacidad.
Maturín - La noble jornada, impulsada desde la Pastoral Social de la Parroquia San Ignacio de Loyola, puso de manifiesto que el trabajo organizado y con sentido de servicio genera un impacto profundo en las comunidades más vulnerables.
Desde la coordinación parroquial se destacó el valor de la confianza y la articulación interinstitucional: "Gracias a las personas que sí creyeron en esta oportunidad. Hay mediaciones como esta acción que hacemos desde la Pastoral Social de la Parroquia San Ignacio de Loyola, que sí funcionan".
Este logro fue posible gracias al valioso respaldo de la Fundación Nacional Procura y de la Compañía Repsol, cuyas alianzas permitieron canalizar y hacer llegar estas importantes ayudas técnicas a los beneficiarios.
Cabe destacar que, durante esta primera entrega, seis personas previamente censadas a través de la Pastoral Social fueron atendidas de manera directa.
Metas y proyecciones para el 2027
Ante el éxito y la alta receptividad de esta iniciativa, el equipo organizador ya fija su mirada en el crecimiento del programa. De cara al año 2027, se estima consolidar la atención a un promedio de 30 personas por jornada, replicando y ampliando el alcance de este noble gesto de amor al prójimo.
Con acciones como esta, la Iglesia local, en alianza con la empresa privada y organizaciones sociales, demuestra que la empatía activa y la cooperación son el camino más firme para devolver la movilidad, la dignidad y la sonrisa a quienes más lo necesitan.

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