Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría no solo fue el primer Obispo de la Diócesis de Maturín; fue un pilar espiritual, social y humano que guió los pasos de la Iglesia en el estado Monagas durante más de tres décadas, dejando una huella imborrable en el corazón del oriente venezolano
Redacción - Nacido el 1° de noviembre de 1917 en la población de Cariaco, estado Sucre, Antonio José creció en el seno de un hogar impregnado de profundos valores cristianos y sencillez campesina.
Desde muy joven sintió el llamado a la vocación sacerdotal, un camino que abrazó con disciplina, humildad y una profunda inclinación hacia la caridad y la formación académica.
Tras cursar sus estudios eclesiásticos en el Seminario Interdiocesano de Caracas, fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1940.
Desde sus primeros años de presbiterado en el estado Sucre, se destacó por su cercanía con las comunidades más vulnerables, su don de gente y una capacidad inagotable para escuchar y consolar.
Primer Obispo de Maturín (1958 - 1994)
El 24 de mayo de 1958, el Papa Pío XII erigió la Diócesis de Maturín, separándola de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar. Para asumir la tarea histórica de organizar la nueva jurisdicción eclesiástica, fue elegido Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría, recibiendo la consagración episcopal el 14 de septiembre de 1958.
Con su llegada a tierras monaguenses, comenzó una verdadera gesta pastoral:
Edificación y consolidación de la Catedral: Bajo su dirección e impulso incansable, se culminó y consagró la imponente Catedral Nuestra Señora del Carmen, uno de los templos más hermosos y representativos de América Latina.
Estructuración de Parroquias y Vicarías: Multiplicó la presencia de la Iglesia en cada uno de los municipios y caseríos de Monagas, promoviendo la creación de nuevas parroquias y centros de evangelización en sectores urbanos y rurales.
Impulso a la Educación Popular y las Obras Sociales: Gran promotor del laicado y defensor de las causas sociales, apoyó activamente el establecimiento de instituciones educativas religiosas, movimientos juveniles, la Pastoral Social y las escuelas de Fe y Alegría, convencido de que la educación es la herramienta fundamental para liberar y dignificar al ser humano.
Fomento de Vocaciones Locales: Con visión de futuro, trabajó incansablemente por el surgimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas autóctonas para la diócesis.
Legado de Humildad y Eternidad
Tras 36 años de fructífero gobierno pastoral, el Papa Juan Pablo II le aceptó la renuncia por límite de edad en 1994, convirtiéndose en Obispo Emérito de Maturín.
Lejos de retirarse a la inactividad, "Monseñor Ramírez", como le llamaba cariñosamente el pueblo monaguense, continuó sirviendo como confesor, consejero y presencia paternal para sacerdotes, religiosos y fieles.
Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría partió al encuentro con el Padre Celestial el 28 de junio de 2014, a los 96 años de edad, en la ciudad de Maturín. Sus restos descansan en la Cripta de la Catedral Nuestra Señora del Carmen, el templo que con tanto amor ayudó a erigir.
"Monseñor Ramírez Salaverría permanece en la memoria histórica de Monagas no solo por las piedras y los muros que levantó, sino por el templo vivo que edificó en el corazón de su pueblo: una Iglesia servidora, humilde, cercana y comprometida con el bien común"

Comentarios