Impulsado por el Equipo Apostólico de Catequesis y el Secretariado diocesano, este itinerario de casi diez meses consolida la vocación de servicio, la formación teológica y la identidad misionera de la comunidad eclesial en la capital monaguense.
Maturín – Con un profundo sentido de gratitud y renovación espiritual, la Parroquia San Ignacio de Loyola de Maturín celebró la exitosa culminación del Segundo Nivel del Ciclo Formativo Integral de Catequistas.
Según informó Lisbeth Rodríguez, coordinadora del Equipo Apostólico de Catequesis de dicha comunidad, el riguroso proceso formativo, que se desarrolló en estrecha alianza y con el respaldo del Secretariado de Catequesis, concluyó formalmente este viernes 12 de junio de 2026, logrando dotar a 19 catequistas de valiosas herramientas pedagógicas y teológicas para el servicio de los sectores populares y comunidades de la región.
Un itinerario de constancia pastoral
El trayecto formativo completado por los participantes representó un esfuerzo sostenido de dedicación y perseverancia comunitaria.
El ciclo dio inicio formal el pasado 19 de septiembre de 2025 con la apertura del Curso Medio I, y avanzó de manera progresiva a lo largo de los meses hasta cristalizar con el cierre del Curso Medio II este viernes.
Esta estructura por niveles ha permitido a los nuevos agentes de pastoral profundizar en el conocimiento de las Sagradas Escrituras, la Doctrina de la Iglesia y las metodologías de enseñanza necesarias para acompañar con empatía y solidez doctrinal el crecimiento espiritual de niños, jóvenes y adultos en Maturín.
Identidad formativa y misionera
Para la coordinación del Equipo Apostólico, los resultados de este ciclo van mucho más allá de las aulas de clase. Rodríguez enfatizó que la experiencia vivida sirvió para evidenciar con fuerza que San Ignacio de Loyola se erige como una "parroquia catequética y formativa", caracterizada por poseer discípulos misioneros con una profunda disposición al voluntariado y al compromiso social.
"Damos gracias a Dios por ver cristalizado este proyecto formativo. Contamos con una comunidad dispuesta a servir y a prepararse para dar lo mejor de sí en la transmisión de los valores del Evangelio", manifestó la coordinadora de catequesis.
Solidaridad fraterna y corresponsabilidad
La culminación exitosa de este proyecto fue posible gracias a la articulación y la respuesta solidaria de un nutrido equipo humano, eclesial y laical.
Desde la guía espiritual del párroco José Javier Asarta y el vicario Miguel Centeno, hasta el acompañamiento logístico y metodológico de un grupo de colaboradores clave de la comunidad.
Entre quienes hicieron posible el desarrollo del programa destacan Luisa Brito, Romer Bastardo, Edgardo Lara, Oslayner Castillo, Ruben Serrano, Enrique Rojas, José Gregorio Maldonado, Miguel Villanueva, Herminia Abad, Luisana Varela, Lismar Oca, Ángela Aguilera y Marvelys Gallardo.
Con este contingente de graduandos y facilitadores, la parroquia reafirma su misión de ser un faro de desarrollo humano integral y educación comunitaria en las tierras orientales.

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