"Con el corazón arrugado, damos gracias por las manos amigas": El mensaje de esperanza del Padre General Arturo Sosa SJ tras los sismos en Venezuela

El Superior General de la Compañía de Jesús expresó su profundo dolor por la devastación en el país, agradeció la inmensa generosidad nacional e internacional, y exhortó a mantener viva la solidaridad comunitaria incluso "cuando ya no seamos noticia en los medios".


Roma
– Frente a la estela de dolor y destrucción que han dejado los recientes movimientos telúricos en Venezuela, el Padre General de la Compañía de Jesús, el sacerdote venezolano Arturo Sosa SJ, dirigió un profundo mensaje pastoral al país. 

Reconociendo que la nación ha sido "sacudida otra vez", el líder mundial de los jesuitas elevó una oración por las numerosas víctimas y damnificados, pero sobre todo, hizo un enérgico llamado a transformar la fragilidad expuesta por la emergencia en una inmensa red de solidaridad fraterna que sostenga la reconstrucción de la patria.

Entre la fragilidad humana y la generosidad desbordada

En su mensaje, el Padre Arturo Sosa no ocultó la crudeza de la tragedia. Describió el escenario como una "vasta destrucción" que ha deteriorado gravemente la planta física y el tejido social del país, alterando la cotidianidad y arrebatando hogares y medios de sustento. Sin embargo, en medio de este desolador panorama, el Superior General destacó un signo luminoso: el despertar cívico.

"Los terremotos han puesto de manifiesto nuestra fragilidad y también nuestra generosidad", afirmó Sosa, agradeciendo profundamente los innumerables gestos de apoyo solidario que han brotado de personas, comunidades y grupos, tanto dentro como fuera del territorio venezolano. 

En sus palabras, estas acciones representan el rostro compasivo de una Iglesia que no se queda estática ante el sufrimiento.

El sentido evangélico del dolor y la respuesta ignaciana

Desde una profunda clave teológica, el Padre General recordó a la feligresía que el sufrimiento actual no es un camino en solitario. Subrayó que el dolor causado por esta nueva "sacudida" debe ser visto a la luz del Evangelio: "La buena noticia es que Él, Jesús, cargó con nuestras enfermedades y dolores para curarlos, para enseñarnos el camino de la fraternidad que hace posible reconstruir y reconciliar".

Reafirmando el carisma de San Ignacio de Loyola, Sosa ratificó el compromiso de la Compañía de Jesús, como cuerpo apostólico, de poner manos a la obra en la asistencia de la emergencia, contribuyendo a la misión de edificar un "pueblo de Dios en marcha".

Un compromiso a largo plazo: Más allá de la noticia

Uno de los puntos más conmovedores y urgentes del mensaje del Padre General fue su petición de constancia. Advirtiendo sobre el riesgo del olvido que suele seguir a los desastres naturales, hizo un llamado profético a no desmayar en la ayuda cuando la atención internacional disminuya.

"Queremos responder a la llamada de seguir caminando cuando ya no seamos noticia en los medios", enfatizó. Sosa reconoció que reconstruir el país, en todas sus dimensiones, será un "largo y complejo proceso" que exigirá que esa mano generosa extendida en la emergencia se convierta en una constancia cívica y espiritual.

Al concluir su intervención, con lo que describió como un "corazón arrugado por el tanto dolor", el Padre General encomendó a Venezuela a la protección de la Madre María. En un tono de profunda fe, dejó claro que la nación no está sola y dio gracias a Dios por cada mano amiga que hoy se levanta, recordando que en Cristo, la esperanza jamás defrauda.

Video mensaje Arturo Sosa SJ.




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