A través de
cinco módulos formativos que conjugan la espiritualidad de San Ignacio de
Loyola, la psicología evolutiva y la metodología del encuentro, la comunidad
misionera Inmaculada Concepción prepara el relevo de su liderazgo pastoral en
la Parroquia San Ignacio de Loyola.
Maturín – Con el firme propósito de mantener viva la esencia de la acción comunitaria y garantizar una transmisión efectiva de la formación humano-cristiana, el Grupo Juvenil Nuevos Horizontes ha puesto en marcha un ambicioso itinerario de preparación para sus futuros líderes.
Se espera
que en esta primera edición se puedan capacitar doce jóvenes que ya han
tenido diferentes experiencias dentro de la comunidad cristiana.
La primera de seis sesiones tendrá lugar el lunes 15 de junio, de 6pm a 7:30pm en la capilla Inmaculada Concepción de La Puente.
Según
informó Gisela Ramírez, miembro del equipo de atención al joven de la
comunidad misionera Inmaculada Concepción —perteneciente a la Parroquia San
Ignacio de Loyola—, esta propuesta busca facultar integralmente a la juventud
local para que asuman con madurez los roles de Guía del Grupo, dotándoles de
las herramientas espirituales, psicológicas y metodológicas necesarias para
acompañar a niños y adolescentes en su crecimiento de fe.
Una herencia
de fe que se proyecta al futuro
La comunidad
misionera Inmaculada Concepción, asentada en el sector La Puente de Maturín,
cuenta con una rica trayectoria histórica que se remonta a su creación en 1984.
En este espacio
eclesial, el grupo Nuevos Horizontes promueve activamente la vida grupal
mediante una sólida formación organizada en etapas bien definidas por sus
místicas y colores particulares: la etapa de Perseverancia (identificada
con el añil y azul) y la etapa de Compromiso (asociada al amarillo y
anaranjado).
Para dar
continuidad a esta labor, el nuevo programa de capacitación se estructura en
sesiones teórico-prácticas orientadas a consolidar la identidad comunitaria y
clarificar las funciones de cada miembro del Equipo Apostólico.
El
"Ser" del guía: Fundamento espiritual
Uno de los
pilares más significativos de la propuesta se concentra en el Módulo de Espiritualidad
Ignaciana, diseñado para que los jóvenes ejerzan su liderazgo desde el
discernimiento y el amor.
A la luz del
Principio y Fundamento de San Ignacio de Loyola, los participantes
redescubren su rol no como un cargo honorífico, sino como una respuesta
voluntaria de servicio.
Bajo la guía
formativa de facilitadores de la comunidad, entre ellos Gloria Felipez, María Ramírez,
Emely Urbáez, entre otros, los futuros guías aprenden a identificar los estados
espirituales del grupo —como la consolación y la desolación— y a aplicar el
método del Examen de Conciencia mediante la "Pausa Ignaciana" al
concluir sus labores. Asimismo, se les instruye en la cura personalis o
el cuidado de cada persona, aprendiendo a respetar las heridas, ritmos y
carismas individuales de cada participante.
Pedagogía y
metodología para la convivencia humanizadora
Para
garantizar un trato empático y adecuado, el programa aborda la Psicología
Evolutiva (facilitada por María Ramírez), que capacita a los líderes en el
manejo de grupos según las edades, abarcando desde los pre-junior (11-12 años)
hasta el etario juvenil (18-20 años).
Por otra
parte, el núcleo técnico del itinerario recae en la Metodología
Antropológica del Encuentro, dictada por Romer Bastardo. Esta herramienta
enseña a estructurar las reuniones semanales basándose en los "5
Horizontes":
- Motivar y Pensar: Captar la atención
sintonizando con las experiencias de vida.
- Reconocer: Conectar las vivencias
juveniles con la Sagrada Escritura.
- Actuar: Transformar la reflexión en
compromisos concretos por el Reino de Dios.
- Contemplar y Evaluar: Analizar el camino recorrido y
aprender de los errores.
- Celebrar: Festejar la fe y la vida
compartida.
La
capacitación concluye con un taller práctico sobre Planificación y
Administración de Recursos, liderado por María José Loubet y Yasmín Guzmán,
donde se adiestra a los aspirantes en la correcta gestión de itinerarios
formativos anuales y el uso de la plantilla oficial de planificación del grupo.
Con esto,
Nuevos Horizontes reafirma su misión de formar jóvenes que sean verdaderos
multiplicadores de fe, reconciliación y justicia social en las tierras
orientales.

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