Cáritas Venezuela reafirma la necesidad de mantener activos los centros de acopio a un mes de los terremotos
Superada la conmoción inicial de los sismos del 24 de junio, la institución eclesiástica recuerda que la recuperación de las zonas afectadas exige un compromiso a largo plazo. Se hace un llamado pastoral a las familias, comunidades y centros formativos a no mermar la ayuda y consolidar una cultura de empatía activa hacia los damnificados.
Redacción – Al cumplirse exactamente un mes del doblete sísmico que sacudió el territorio nacional y dejó profundas secuelas, especialmente en la franja costera y la zona central del país, Cáritas Venezuela ha emitido un urgente llamado a la ciudadanía.
El exhorto es claro: no es momento de cerrar las puertas de la solidaridad; por el contrario, resulta vital mantener operativos y abastecidos los centros de acopio desplegados en las distintas diócesis y parroquias del país.
Como brazo social de la Iglesia Católica, Cáritas ha liderado la recepción y distribución de ayuda humanitaria desde el primer minuto de la catástrofe. Sin embargo, las autoridades eclesiásticas advierten que la atención a las víctimas está entrando en su fase más compleja: la de sostenimiento y reconstrucción.
La caridad que trasciende la urgencia
El mensaje pastoral que acompaña este llamado invita a la población a reflexionar sobre el verdadero sentido de la compasión. Si bien las primeras horas tras el desastre natural movilizaron masivamente a la población, el dolor y las necesidades de quienes perdieron sus hogares, sus medios de sustento o, trágicamente, a sus seres queridos, no desaparecen en treinta días.
Mantener los centros de acopio activos responde a realidades apremiantes:
Seguridad alimentaria: Muchas familias continúan en refugios temporales y dependen de la provisión constante de alimentos no perecederos y agua potable.
Atención sanitaria: Sigue siendo imperativa la recolección de medicamentos, insumos de primeros auxilios y artículos de higiene personal para prevenir brotes epidemiológicos.
Reconstrucción del tejido social: El centro de acopio no es solo un depósito logístico, sino un espacio de encuentro donde la comunidad afectada recibe contención emocional, escucha y esperanza.
Educar en la empatía y la participación comunitaria
Desde una visión pastoral integradora, la Iglesia subraya que esta etapa representa una oportunidad invaluable para la educación en valores dentro de los hogares. Se invita a que la recolección de insumos se asuma como un proyecto de involucramiento familiar y comunitario, donde niños y jóvenes aprendan, a través del ejemplo práctico, la importancia del servicio al prójimo.
Las parroquias reiteran que cada donativo, por modesto que parezca, es una manifestación tangible del amor de Dios actuando a través de manos humanas. La premisa es transformar la dinámica de la donación ocasional en un hábito de cuidado mutuo, demostrando que todos somos responsables del bienestar del hermano más vulnerable.
Bajo la consigna de que "tras el temblor, debe permanecer el amor", Cáritas Venezuela continuará recibiendo donativos en sus sedes nacionales, diocesanas y parroquiales, garantizando, como es su política histórica, que la ayuda llegue directamente y sin distinciones a cada persona que hoy requiere asistencia para volver a levantarse.

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