Comunidad San Ignacio de Loyola en Maturín conmemora el legado del padre Jean Pierre Wyssenbach SJ

Con una eucaristía celebrada a las 5:00 p.m., la parroquia recordó el segundo aniversario del fallecimiento del sacerdote jesuita, ocurrido en Caracas. Durante el encuentro, los feligreses compartieron vivencias de su estadía en la comunidad, exaltando su invaluable huella en el ámbito educativo, social y pastoral.


Maturín
 – Al cumplirse dos años de su partida física, ocurrida el pasado 17 de julio de 2024, la comunidad parroquial San Ignacio de Loyola en Maturín rindió un sentido homenaje a la vida, obra y vocación del padre Jean Pierre Wyssenbach SJ. 

La conmemoración de este aniversario se llevó a cabo con una solemne celebración eucarística a las 5:00 de la tarde, reuniendo a la feligresía para elevar oraciones en su memoria y agradecer a Dios por el don de su ministerio sacerdotal.

El padre Wyssenbach nació el 14 de octubre de 1941 en el país Vasco. Llegó a Venezuela en 1960, luego de su ingreso en la Compañía de Jesús el 7 de septiembre de 1958 proveniente de España. Se ordena el 12 de julio de 1970 posterior a una sólida formación académica entre Latinoamerica y Europa. 

Su primera tarea fue como profesor en el colegio San Ignacio de Loyola en Caracas. Su residencia fue el sector La Vega de la región capitalina, desde 1976, desde esa realidad le motivó hacer la lucha junto a los pobres, acompañando familias de esos sectores populares. Junto a laicos colaboradores fundó el grupo Utopía en La Vega como brazo ejecutor de acciones en favor de la infancia más desfavorecida en sus estudios.

Vivencias y cercanía parroquial

El encuentro litúrgico fue un espacio propicio para el reencuentro y la memoria agradecida. Durante la celebración, se pusieron en evidencia diversas vivencias y anécdotas que marcaron la estadía del padre Wyssenbach en la parroquia monaguense.

Los asistentes recordaron con especial afecto su trato cercano, su disposición inagotable para escuchar a los feligreses y su capacidad para consolar a las familias en tiempos de dificultad. Al mes solía visitar con puntualidad suiza, a más de catorce comunidades sectoriales donde confesaba, celebraba la misa y escuchaba pacientemente mostrando el rostro de Cristo.

Su paso por Maturín dejó el testimonio de un pastor humilde, que supo encarnar el carisma de la Compañía de Jesús buscando siempre "en todo amar y servir".


Una vocación sostenida en tres pilares

La semblanza del padre Jean Pierre Wyssenbach SJ trasciende las fronteras parroquiales, consolidándose como un referente indispensable dentro de la Iglesia venezolana. Su vida consagrada se caracterizó por un trabajo incansable que se sostuvo sobre tres grandes pilares:

  • Labor educativa: Comprendió que la fe debe ir de la mano con la formación intelectual y moral. A lo largo de su trayectoria, el padre Wyssenbach dedicó gran parte de sus energías a la educación, fomentando un pensamiento reflexivo y crítico cimentado en los valores cristianos. Desde su llegada a Maturín en 2007 continúo organizando las Olimpiadas de Matemáticas, Castellano y Geografia. Coordinando a su vez la pastoral educativa en la diócesis de Maturín. Y cada agosto animó los Liceos de Vacaciones para la nivelación de los estudiantes con deficiencias académicas.

  • Labor social: Su ministerio estuvo profundamente marcado por la opción preferencial por los pobres y vulnerables. Fue una voz constante en la defensa de la dignidad humana y la promoción de la justicia social, impulsando proyectos y acompañando realidades de marginación para brindar respuestas concretas de solidaridad y equidad. El religioso coordinó la Pastoral Penitencial de la diócesis visitando constantemente el centro penitenciario de Oriente.

  • Labor pastoral: Como sacerdote y guía espiritual, destacó por su celo evangelizador. Su acompañamiento pastoral no se limitó a los sacramentos, sino que fue un hombre de profunda espiritualidad que promovió los Ejercicios Espirituales, el discernimiento y la reconciliación, ayudando a innumerables personas a encontrar a Dios en medio de su cotidianidad. Fue profesor de sagrada escritura en el Seminario Mayor San Pablo Apostol y se sumó al equipo de apoyo a la evangelización. También formó parte del equipo de docentes en Fe y Alegría La Murallita.

En el año 2016, viaja a Caracas para recibir el doctorado Honoris Causa en Educación por la Universidad Andrés Bello. Ese conferimiento lo disfrutó en la compañía de personas que apreciaban su labor en los diferentes ámbitos. 

A dos años de su partida a la casa del Padre, el testimonio del padre Jean Pierre Wyssenbach SJ sigue vivo, invitando a la comunidad cristiana a continuar su obra de servicio compasivo, compromiso educativo y transformación social.

Video del sacerdote ejecutando el acordeón en un Encuentro de Comunidades Eclesiales de Base realizado en Jusepin, estado Monagas



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