"La realidad es dantesca": Cáritas Maturín culmina primera fase de auxilio en La Guaira y activa plan para cobijar a desplazados

Tras regresar de la "zona cero", el director de Cáritas Maturín, Pbro. Manuel Gerónimo Sifontes, agradeció el inmenso despliegue voluntario que hizo posible la entrega de ayuda. Ahora, la mirada de la diócesis se centra en acoger con rostro samaritano a las familias que buscan refugio en el estado Monagas.


Maturín
– A las 12:11 de la madrugada de este sábado, arribó a tierras monaguenses la delegación humanitaria de Cáritas Maturín que se trasladó a La Guaira para socorrer a las víctimas del reciente desastre sísmico. 

El Pbro. Manuel Gerónimo Sifontes, director de la pastoral social diocesana, emitió un emotivo mensaje de agradecimiento al clero y a la feligresía tras completar esta primera fase operativa con personal voluntario y toneladas de insumos, advirtiendo que "lo que se ve y se comenta en las redes sociales se queda pequeño ante la realidad tan dantesca que se vive estando en medio del desastre".

Esperanza en medio de la desolación

El encuentro entre los voluntarios de Monagas y los sobrevivientes guaireños estuvo marcado por un profundo agradecimiento. Según relató el sacerdote, los habitantes de la entidad costera manifestaron su asombro y gratitud por el esfuerzo de movilización: "Nos daban sus razones: 'porque no les ha importado lo lejos que es su casa y han venido a socorrer en medio de este infierno'".

Frente a este escenario de dolor, la delegación monaguense ofreció acompañamiento espiritual continuo. El director de Cáritas compartió la reflexión teológica con la que animaban a las comunidades afectadas entre los escombros: "Cristo descendió a los infiernos a rescatar a los hijos de Dios que aún tenían esperanza, porque fueron creados para vivir en la eternidad, no para ser devorados por la maldad y la muerte. Dios sigue descendiendo a buscar a los que aún tienen vida y le pertenecen".

La "Gran Cadena de la Caridad"

El también párroco de la Iglesia Santo Domingo de Guzmán de Las Cocuizas aprovechó la oportunidad para rendir un homenaje a lo que denominó la "Gran Cadena de la Caridad", un complejo esfuerzo logístico que hizo posible llevar esperanza tangible a quienes lo perdieron todo. 

Detalló que este proceso requiere del trabajo incansable de voluntarios que se entregan sin esperar nada a cambio, movidos por la convicción de servir a Cristo.

El director de Cáritas desglosó el riguroso protocolo de doce pasos que cumplió la diócesis para garantizar la transparencia y efectividad de la ayuda humanitaria entregada en la zona cero:

  1. Motivar a los donantes y recibir cada donación.

  2. Descargar el aporte de los vehículos en los centros de acopio.

  3. Registrar minuciosamente cada ingreso.

  4. Ordenar los donativos por rubro.

  5. Clasificar los insumos por departamento.

  6. Empacar de forma segura lo que sería trasladado.

  7. Cargar nuevamente la logística en los vehículos de carga pesada (gandola).

  8. Trasladar los insumos atravesando el país hasta llegar a la "zona cero".

  9. Descargar el material al llegar al sitio del desastre.

  10. Ordenar los bienes temporalmente en los espacios de almacén habilitados en destino.

  11. Convocar de manera organizada a los hermanos necesitados.

  12. Entregar en mano la canasta alimentaria a cada familia, acompañada de sus respectivos kits de higiene personal.

Segunda Fase: Una Iglesia de puertas abiertas

Fortalecidos por haber cumplido con éxito la misión encomendada en esta primera etapa, y tras agradecer las oraciones de las comunidades parroquiales, el liderazgo de Cáritas Maturín anunció la transición hacia una nueva y apremiante emergencia: el desplazamiento interno.

Miles de personas están migrando desde la capital y la costa hacia el interior del país buscando resguardo. 

Ante esta realidad, el padre Manuel Gerónimo Sifontes trazó la hoja de ruta para la Iglesia oriental en los próximos días: "Viene ahora la segunda fase, los damnificados que tenemos aquí. Para no revictimizar, debemos ser para ellos el rostro y las manos de una Iglesia samaritana".

Con esta directriz, la Diócesis de Maturín reafirma su compromiso de mantener activos los protocolos de atención, instando a las parroquias a no cansarse de hacer el bien y a preparar sus espacios y corazones para recibir a los hermanos que hoy necesitan un nuevo hogar.

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