Monseñor Enrique Pérez Lavado conmemora 40 años de ministerio

El obispo de la Diócesis de Maturín celebra este sábado cuatro décadas de su ordenación presbiteral. A lo largo de su trayectoria, el prelado se ha destacado por su profunda sensibilidad humana, su vocación educativa y su liderazgo en el fortalecimiento de la acción caritativa de la Iglesia en el oriente del país.


Maturín - Este sábado 25 de julio, la feligresía de la Diócesis de Maturín se viste de júbilo para celebrar las Bodas de Rubí sacerdotales de su obispo, monseñor Enrique Pérez Lavado.

Al cumplirse 40 años exactos desde que recibió el sacramento del Orden Sacerdotal en 1986 de manos de monseñor Domingo Roa Pérez, V obispo de Maracaibo, la Iglesia monaguense rinde homenaje a un hombre que ha sabido conjugar su alta responsabilidad eclesiástica con una admirable calidad humana.

El oriundo de Maracaibo, estado Zulia, el pasado 19 de abril celebró junto a su grey, 75 años de edad, y con esto acuñó la renuncia ante el Papa León XIV como lo establece el derecho canónico.

Sacerdote de Cristo

Monseñor Pérez recibió las ordenes sagradas el 22 de marzo de 1986 como diácono, el 25 de julio de 1986, como sacerdote y 31 de octubre de 2003, la orden episcopal.

El prelado realizó estudios filosóficos en el Seminario de Valmaría, en Colombia, y estudios teológicos en el Seminario Santa Rosa de Lima de Caracas. Posteriormente obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma.

Durante su ministerio sacerdotal fue director del Centro Vocacional Arquidiocesano de Maracaibo, profesor del seminario mayor, párroco de la catedral, rector del seminario mayor, párroco de Santa Lucía, director del Secretariado para la Familia, profesor y director espiritual del seminario mayor.

En su ejercicio presbiteral fue presidente de la Comisión Doctrinal de la arquidiócesis, encargado de los candidatos al diaconado permanente y párroco de San Antonio María Claret.

Es el quinto de siete hermanos, sus padres: Dr. Wintila Pérez Romero y la Sra. Isolda Lavado de Pérez, es nieto del Poeta Zuliano Udón Pérez. Sus hermanos: Beatriz, Isolda, Graciela, Mauricio, Ricardo y Carmen Cristina.

El rostro humano detrás de la mitra

Más allá de su investidura, quienes conocen y trabajan de cerca con monseñor Pérez Lavado destacan su carácter afable, su profunda capacidad de escucha y su estilo de vida sencillo. Su dimensión humana es, quizás, el rasgo que más conecta con los fieles de las diferentes parroquias.

El obispo se ha caracterizado por ser un hombre de puertas abiertas, dispuesto al diálogo y dotado de una sensibilidad especial para comprender las angustias del venezolano de a pie.

Su trato directo con las familias, los enfermos y los jóvenes refleja a un sacerdote que no observa la realidad desde la distancia, sino que se involucra emocional y espiritualmente en los padecimientos y alegrías de su pueblo.

"El verdadero ministerio se ejerce tocando las heridas de la gente, acompañando su caminar y ofreciendo una palabra de aliento que nazca del amor de Cristo", ha sido una premisa constante en el andar pastoral de quien hoy celebra cuatro décadas de entrega.

Liderazgo pastoral y servicio incondicional

Desde que asumió las riendas de la Diócesis de Maturín, la labor pastoral de monseñor Pérez Lavado ha sido incansable y estratégicamente orientada a dar respuestas a los desafíos sociales contemporáneos. Su ministerio se fundamenta en acciones concretas que fortalecen la institucionalidad eclesial desde las bases:

Impulso a la Pastoral Social: Ha sido un pilar fundamental en la consolidación y expansión de Cáritas Maturín, promoviendo programas de alimentación, atención médica y acompañamiento a los sectores más vulnerables de Monagas.

Acompañamiento vocacional y educativo: Su vocación docente —cultivada durante años en seminarios— le ha permitido ser un formador meticuloso de las nuevas generaciones de sacerdotes, garantizando un clero diocesano preparado espiritual e intelectualmente.

Defensa de la dignidad humana: A través de sus homilías y exhortaciones, monseñor ha mantenido una voz firme y profética frente a las injusticias, promoviendo constantemente la reconciliación, el respeto a los derechos humanos y la paz social.

Al arribar a sus 40 años de vida sacerdotal, monseñor Enrique Pérez Lavado renueva su compromiso con la Iglesia y con Dios. La Diócesis de Maturín, agradecida por su guía, eleva oraciones para que su ministerio siga siendo fecundo, iluminando con sabiduría, esperanza y caridad los caminos del pueblo oriental.

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