El Papa León XIV invoca el consuelo de la Virgen para Colombia, Tierra Santa y las naciones en conflicto

En el marco de la Solemnidad de la Asunción, el Sumo Pontífice elevó sus plegarias desde Castel Gandolfo por las víctimas del reciente terremoto en territorio colombiano y abogó por la paz en las regiones azotadas por la guerra y la persecución.


Redacción
— Tras presidir la celebración eucarística en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Papa León XIV dirigió el tradicional rezo del Ángelus ante una multitud de peregrinos y fieles congregados en la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo. 

Durante su alocución, el Santo Padre ofreció un profundo mensaje pastoral centrado en la esperanza mariana, dirigiendo su mirada hacia las poblaciones que actualmente atraviesan graves crisis humanitarias y conflictos armados.

Solidaridad con Colombia y las comunidades vulnerables

El primer pensamiento del Pontífice estuvo dedicado al pueblo sudamericano, recientemente golpeado por un desastre natural. León XIV aseguró a los presentes que continúa "rezando en estos días por el pueblo colombiano que sufre a causa del terremoto".

Extendiendo su invocación a todas las comunidades que "viven en situaciones difíciles", el Papa confió el sufrimiento de los más vulnerables a la protección de la Virgen María, pidiendo su intercesión maternal para aquellos que necesitan con urgencia consuelo y esperanza frente a la adversidad.

Un clamor por Tierra Santa y Europa del Este

Con un tono de profunda cercanía espiritual, el Obispo de Roma repasó las heridas abiertas en el panorama internacional, destacando el papel unificador de la fe mariana:

  • Tierra Santa: El Papa recordó a los hermanos y hermanas que habitan en la región, definiéndola como la "tierra de María por excelencia", y pidiendo por el cese de las hostilidades.

  • Ucrania y Rusia: Hizo un llamado a la reconciliación recordando que ambos pueblos están "unidos por la devoción filial a la Santísima Madre de Dios".

  • Cristianos perseguidos: León XIV reafirmó su firme preocupación por las minorías religiosas, lamentando la realidad de "los cristianos que sufren discriminación o incluso persecución" en diversas partes del mundo.

Frente a estas realidades dolorosas, el Santo Padre subrayó que la Virgen asunta a la gloria del cielo se erige como un "signo de esperanza y consuelo para todo el pueblo de Dios". En un gesto de comunión con todos los que habitan en contextos difíciles, invitó a la plaza entera a unirse en una sola voz: “¡Santa María, ruega por nosotros!”.

El descanso del cuerpo y el espíritu

Para clausurar el encuentro dominical, el Papa León XIV ofreció un consejo paternal de cara a la temporada de descanso. El Pontífice se despidió de la multitud deseando que todos puedan "experimentar un tiempo de descanso, para recuperar cuerpo y espíritu", recomendando acompañar estos momentos de pausa "con buena lectura y en contacto con la naturaleza".

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Angelus, 15 de agosto de 2026 - Papa León XIV


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