La Conferencia de Religiosas y Religiosos de Guatemala (CONFREGUA) expresó su profundo pesar por la partida de la lideresa, destacando su invaluable legado en la teología india y la defensa de la dignidad de los pueblos originarios.
Redacción — La Iglesia latinoamericana se despide de una de sus voces más proféticas y comprometidas. La Conferencia de Religiosas y Religiosos de Guatemala (CONFREGUA) emitió un comunicado oficial para lamentar el sensible fallecimiento de Ernestina Bac, cariñosamente conocida como "Tinita", una figura central en la construcción de una Iglesia verdaderamente intercultural y fraterna.
A través de su compromiso pastoral y testimonio de fe, Bac dejó una huella indeleble en la defensa de los derechos, la dignidad y la espiritualidad de las comunidades indígenas, tanto en su país natal como en toda la región.
Una vida dedicada a la pastoral eclesial
Durante su vasta trayectoria, Ernestina Bac asumió responsabilidades de alto impacto. Destacó como secretaria y responsable de la Comisión Nacional de Pastoral Indígena de la Conferencia Episcopal de Guatemala. En este espacio, impulsó el diálogo, la participación activa y el fortalecimiento de la identidad espiritual de las comunidades originarias dentro de la vida eclesial.
Su liderazgo y sabiduría trascendieron fronteras. Desde el año 2006, integró el equipo asesor del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) para asuntos indígenas. Asimismo, mantuvo una participación activa en la Articulación Ecuménica Latinoamericana de Pastoral Indígena (AELAPI) y el grupo teológico Amerindia, espacios donde promovió el reconocimiento de la riqueza cultural y teológica de su pueblo.
La cosmovisión maya y el "buen vivir"
Como representante de los pueblos de Mesoamérica en diversos simposios internacionales de Teología India, Bac se consolidó como una firme promotora del ideal del “buen vivir” y el “buen convivir”. Su mensaje logró una profunda y respetuosa síntesis al iluminar la cosmovisión maya con los principios de la fe cristiana, alzando una voz de esperanza, comunión y respeto por la vida.
CONFREGUA resaltó especialmente su cercanía con la Vida Consagrada Indígena, alentando permanentemente los procesos de formación y la consolidación de la identidad de quienes han consagrado su vida al servicio de Dios.
Al elevar oraciones por su descanso eterno, las organizaciones eclesiales extendieron su solidaridad a sus familiares, amistades y comunidades. El legado de Ernestina Bac permanecerá como un faro en la memoria agradecida de la Iglesia para quienes continúan su misión.

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