La orden religiosa inauguró un tiempo especial de gracia para agradecer su sexagésimo aniversario de labor apostólica continua en el estado oriental
Maturín – Con profundo agradecimiento y fervor pastoral, la Red Apostólica Ignaciana de Oriente (RIO) aperturó con una proclama y canto alegórico un Año Jubilar en la Diócesis de Maturín, conmemorando de esta manera el aniversario 60 de su establecimiento definitivo en esta pujante región del oriente venezolano
La proclamación solemne se llevó a cabo este viernes 31 de julio a las 5pm, fecha en la cual la feligresía honra la memoria de San Ignacio de Loyola, santo fundador de la congregación
Monseñor Enrique Pérez Lavado, obispo de Maturín, presidió la eucaristía en comunión con la comunidad ignaciana y resaltó el aporte de los jesuitas y los colaboradores en diferentes áreas.
Llegada histórica a tierras orientales
Hará exactamente seis décadas este sábado primero de agosto que un grupo de valerosos religiosos atendió el llamado providencial para servir en esta porción del pueblo de Dios
Estos primeros pioneros acudieron por invitación del prelado de aquel entonces, monseñor José Antonio Ramírez Salaverria, concretando así el ansiado retorno de los presbíteros ignacianos a la zona tras el prolongado hiato posterior a los tiempos coloniales
El documento conmemorativo, dirigido también al actual obispo monseñor Enrique Pérez Lavado, destaca que aquellos fundadores sembraron la semilla evangélica con gran vocación, forjando una sólida tradición social y educativa
Actualmente, dicho legado se mantiene palpitante y se multiplica exitosamente a través de seis obras activas en la entidad monaguense
Cronograma de convocatorias festivas
Para festejar este importante hito, el Equipo Dinamizador de la Red Apostólica Ignaciana de Oriente (RIO) delineó un completo itinerario que se extenderá hasta el 1 de agosto de 2027
Una Eucaristía inaugural acompañada por la lectura pública de la proclama y la entonación de un canto alegórico
. Las Jornadas Ignacianas de Espiritualidad, pautadas del 21 al 27 de septiembre, bajo modalidad presencial y virtual
. Un encuentro fraterno denominado Lunes Familiar, planificado para el venidero 12 de octubre
. El emotivo Parrandón del 19 de diciembre de 2026, destinado a recordar la Colocación de la Cruz fundacional
. Cuatro días de retiro íntimo mediante los Ejercicios Espirituales, programados entre el 5 y el 8 de febrero de 2027
. Un Foro-Galería reflexivo sobre la historia jesuítica local, pautado para el 19 de abril de 2027
. La magna clausura del jubileo el primero de agosto de 2027, sellada con la develación de un cuadro conmemorativo
.
Resguardo del patrimonio documental
De manera simultánea a los eventos presenciales, la institución impulsa una loable iniciativa transversal bautizada como "Peregrinación Digital"
El propósito central radica en sistematizar este invaluable acervo y transformarlo en un gran archivo histórico digital, accesible al público general, estudiantes e investigadores a través de las plataformas de la organización
Mediante este genuino esfuerzo, la familia ignaciana busca honrar su trayectoria compartida con el laicado, discernir la presencia divina en su andar y dejar cimientos fidedignos para inspirar a las futuras generaciones
Proclama Jubilar Sesenta Aniversario de la Presencia Jesuita en Monagas
A su Excelencia Reverendísima
Monseñor Enrique Pérez Lavado, obispo de Maturín. Padre y Pastor de nuestra
diócesis.
A todas las obras de la
Compañía de Jesús que peregrinan en la Diócesis de Maturín, a nuestros
incansables colaboradores, a la feligresía y a todos los hombres y mujeres de
buena voluntad.
Con el corazón palpitante de
gratitud y el espíritu ardientemente encendido por el fuego del carisma
ignaciano, nos dirigimos a esta amada comunidad eclesial para anunciar un
acontecimiento de honda significación para nuestra historia, nuestra vocación y
nuestra identidad apostólica. Hoy nos reunimos en el gozo del Espíritu para
proclamar, de manera solemne, la apertura de un Año Jubilar con motivo
del sexagésimo aniversario de la llegada de los primeros jesuitas a tierras
monaguenses, después de vuelta al país en 1916; un hito de gracia que marcó
nuestro arraigo definitivo en esta fecunda región.
Hará exactamente seis décadas
este sábado primero de agosto, que un grupo de valerosos hijos de San Ignacio
de Loyola, movidos por el soplo incesante del Espíritu Santo y en profunda
obediencia pastoral, atendieron la providencial llamada a servir en la Diócesis
de Maturín. Fueron invitados por monseñor, de feliz memoria, José Antonio
Ramírez Salaverria, primer obispo de esta grey, marcando así el histórico
regreso de la Compañía de Jesús a estas tierras orientales, después de los
lejanos tiempos de la colonia y de la posterior restauración de nuestra orden.
Aquellos primeros compañeros llegaron con las manos dispuestas y el corazón
abierto para echar raíces en medio del pueblo. Con una entrega silenciosa,
laboriosa y profundamente fecunda, sembraron la semilla del evangelio, irradiaron
la luz del saber y testimoniaron el amor a través del servicio incondicional.
De ese esfuerzo denodado brotó una robusta tradición: pastoral, social y educativa
que hoy no solo perdura, sino que respira, se fortalece y se expande a través
de cada una de nuestras seis obras, las cuales continúan su peregrinar vivo en
esta porción de la Iglesia.
Recordar a estos pioneros con
devoción y admiración trasciende el mero acto de justicia histórica; constituye
un manantial espiritual indispensable que nos permite beber de las fuentes
originarias de nuestro propio ser apostólico. Es un acto de remembranza que nos
sitúa frente a la fidelidad de un Dios que camina incesantemente con su pueblo.
Por ello, este tiempo jubilar, que inicia gozosamente hoy, 31 de julio de 2026,
día que hacemos memoria agradecida de San Ignacio de Loyola, y que se extenderá
hasta el 1 de agosto de 2027, está concebido como un tiempo de gracia
excepcional, una oportunidad irrepetible para profundizar en nuestras raíces y
para estrechar los lazos de nuestra fraternidad comunitaria.
Para vivir a plenitud este
tiempo de bendición, hemos trazado un itinerario pastoral y espiritual que se
entrelaza a lo largo del año, al cual invitamos a toda la comunidad a sumarse
con entusiasmo. Damos apertura formal a esta celebración con esta solemne
Eucaristía Conmemorativa, marco propicio para la lectura pública de esta
Proclama y para elevar al cielo nuestro Canto Alegórico. El júbilo de la
apertura se prolongará, del 21 al 27 de septiembre, en las Jornada Ignaciana de Espiritualidad, un espacio formativo
presencial y online para cultivar la interioridad. El 12 de octubre, se invita
a la comunidad a un Lunes Familiar, un espacio fraterno para celebrar la vida
compartida.
A medida que avanza nuestro año
de gracia, la memoria se hará fiesta y tradición, el 19 de diciembre de 2026,
con un emocionante Parrandón para conmemorar la Colocación de la Cruz,
recordando con alegría y fervor aquel momento fundacional de nuestra misión. Conscientes
de que toda acción exterior debe nacer de una profunda interioridad, animamos a
nuestra comunidad a hacer una pausa y participar de los Ejercicios Espirituales
que se llevarán a cabo del 5 al 8 de febrero de 2027, cuatro días consagrados
al encuentro íntimo con el Señor. Posteriormente, el 19 de abril de 2027, el
conocimiento, la historia y la reflexión tendrán su espacio en un Foro-Galería
que visibilizará la invaluable presencia jesuítica en la región, preparando así
nuestros corazones para la gran clausura del Jubileo el 1 de agosto de 2027,
día en que sellaremos este caminar con la develación de un Cuadro
Conmemorativo.
De manera transversal a todos
estos encuentros presenciales, hemos concebido desde este mes de agosto de 2026
una Peregrinación Digital, un camino ininterrumpido que nos invita a transitar
virtualmente a través de nuestra propia historia. Este peregrinar tiene como
noble propósito recoger celosamente los testimonios, los documentos y las
vivencias que atesoran la vasta obra de aquellos primeros jesuitas y de la
multitud de colaboradores laicos que hicieron y hacen posible nuestra misión
compartida.
Para construir juntos esta
memoria viva, que servirá de cimiento inquebrantable para futuras
investigaciones rigurosas, fidedignas y verdaderamente trascendentales,
extendemos una invitación apasionada a cada obra, a cada familia y a cada
persona vinculada a nosotros. Les exhortamos a sumar activamente sus recuerdos,
aportando documentos históricos como revistas, boletines, fotografías antiguas
y cartas que den cuenta de aquellos primeros años.
Asimismo, clamamos por sus
testimonios orales y audiovisuales: relatos vivenciales de quienes conocieron o
interactuaron con los fundadores, o de quienes recibieron su influjo pastoral,
social y educativo; así como grabaciones de conferencias o charlas de la época.
Animamos también la elaboración de perfiles biográficos, reseñas sobre nuestros
sacerdotes pioneros, hermanos jesuitas y laicos destacados, e invitamos a
compartir investigaciones, monografías y trabajos académicos previos.
Todo este invaluable acervo
recopilado será cuidadosamente sistematizado y puesto a la disposición de todos
a través de la Red Apostólica Ignaciana de Oriente como un gran archivo
histórico digital. De este modo, asumimos la sagrada responsabilidad de dejar a
las generaciones venideras un legado que honre la verdad, la profundidad de lo
vivido y abra el camino para que investigadores, estudiantes y toda la
comunidad puedan acceder a fuentes confiables.
Deseamos, en lo más profundo de
nuestras almas, que este ejercicio colectivo de memoria sea, a la vez, un
genuino acto de discernimiento ignaciano. Que nos permita reconocer con total
claridad dónde y cómo el Dios de la vida ha ido actuando incesantemente a lo
largo de estos sesenta años, para que podamos seguir contemplando la acción
divina en la historia y, desde allí, renovar nuestra misión eclesial con
audacia profética y esperanza renovada.
Encomendamos los frutos de todo
este caminar jubilar a la intercesión providente de nuestro padre San Ignacio
de Loyola, a la ternura y amparo de Nuestra Señora del Camino, y de manera muy
especial, al recuerdo perennemente agradecido de aquellos primeros compañeros
que, con su inmensa entrega, abrieron los surcos donde hoy germina floreciente
nuestra Red.
Que el Señor de la historia los
siga bendiciendo abundantemente en todas y cada una de sus labores apostólicas,
y que el fuego inextinguible del Amor divino siga encendiendo nuestros
corazones para que, guiados por su gracia, podamos en todo amar y servir.
Fraternalmente unidos en
Cristo, sus hermanos del Equipo Dinamizador de RIO,
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Miguel Centeno SJ Padre
Acompañante Red Apostólica Ignaciana de Oriente
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Romer Bastardo Coordinador Red Apostólica Ignaciana de Oriente
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Herminia Abad Asistente Red Apostólica Ignaciana de Oriente
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Dado
en Maturín, 31 de julio de 2026, día de San Ignacio de Loyola



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