Pascua del padre Javier Giraldo Moreno, S.J., referente de la defensa de los derechos humanos en Colombia

El sacerdote jesuita partió a la edad de 82 años tras sufrir una caída accidental en Bogotá. Su vida dejó un testimonio imborrable de acompañamiento a las víctimas del conflicto armado y firme compromiso con la justicia y la dignidad humana.


Bogotá
 — La Iglesia católica y las organizaciones defensoras de derechos humanos en América Latina lamentan la partida física del sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno, S.J., quien falleció a los 82 años de edad en el Hospital Universitario San Ignacio de Bogotá, tras varias jornadas de atención médica consecutivas a un accidente doméstico.

El pasado lunes 17 de agosto de 2026, el religioso sufrió una caída accidental que motivó su traslado de urgencia al centro hospitalario. A pesar de los cuidados especializados brindados por el equipo médico, su deceso se produjo el martes 25 de agosto, dejando un profundo vacío entre las comunidades campesinas, las víctimas del conflicto e instituciones defensoras de la dignidad humana que acompañó a lo largo de más de cinco décadas de ministerio.

Una vida entregada a la justicia y a las víctimas

Nacido en Medellín en 1944 e ingresado a la Compañía de Jesús en 1961, el padre Javier Giraldo Moreno consolidó una de las trayectorias más coherentes y valientes en la documentación, denuncia y defensa de los derechos humanos en Colombia.

A través de su trabajo en la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, así como en el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP/PPP), dedicó su vida a sistematizar violaciones de derechos humanos, visibilizar la situación de comunidades amenazadas y articular iniciativas de protección para los sectores más vulnerables. Su labor fue determinante en el acompañamiento a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y a múltiples procesos campesinos y étnicos golpeados por la violencia.

Voz profética y legado eclesial

Su propuesta ética y pastoral estuvo siempre afianzada en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, asumiendo la opción preferencial por los pobres y perseguidos como un imperativo de fe. Defensor incansable de la memoria histórica, la verdad y la reparación integral, el padre Giraldo fue una voz crítica frente a la impunidad y un promotor constante del diálogo de paz con justicia social.

Diversos sectores de la sociedad civil, redes ecuménicas y la Compañía de Jesús han expresado sus condolencias y gratitud por la vida del sacerdote, destacando que su herencia espiritual y su rigor en la búsqueda de la verdad continuarán siendo un faro para las futuras generaciones de defensores de derechos humanos en la región.

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