Durante su encuentro anual con los obispos de rito latino de las regiones árabes en Roma, el Pontífice exhortó a oponer la caridad a la violencia y a mantener una presencia servidora junto a las familias y migrantes.
Redacción — El Papa León XIV lanzó un urgente llamado a la Iglesia católica a mantenerse cercana a quienes sufren las consecuencias de las guerras y las divisiones, al recibir en el Vaticano a los obispos de rito latino de las regiones árabes reunidos con motivo de su encuentro anual.
Durante la audiencia, el Santo Padre recordó el contexto marcado por conflictos políticos, sociales y religiosos en el que se desenvuelven estas comunidades, rindiendo un sentido tributo a los sacerdotes, religiosos y laicos que han entregado su vida por la fe.
Memoria del martirio y rechazo al miedo
«Vuestras iglesias han conocido el testimonio del martirio. Sus nombres quizá no sean conocidos por el mundo, pero son bien conocidos por Dios», expresó el Pontífice, enfatizando que la fidelidad de los mártires constituye una luz para sus comunidades y una invitación a «no ceder ni ante el miedo ni ante la resignación».
Ante esta realidad, el Papa pidió a los prelados compartir las heridas de sus pueblos, escuchar y acompañar de cerca a las familias que se ven forzadas a emigrar.
El valor de ser una minoría servidora
León XIV subrayó que, aun en los contextos donde los católicos son minoría, la Iglesia tiene la misión de demostrar que es posible vivir, servir y esperar juntos.
«Una comunidad pequeña, si está arraigada en Cristo, puede ser una presencia valiosa; no porque busque el poder, sino porque sirve; no porque se imponga, sino porque da testimonio; no porque responda a la violencia con más violencia, sino porque opone a la fuerza la caridad», afirmó.
En este sentido, instó a reforzar la atención pastoral hacia las familias, los jóvenes y especialmente los migrantes en los países del Golfo, promoviendo comunidades acogedoras donde «nadie se sienta extranjero» y reconociendo en cada migrante a un hermano.
Diálogo interreligioso y vocación de paz
El Santo Padre hizo un llamado a continuar el diálogo con las demás iglesias cristianas y las comunidades musulmanas, aclarando que dialogar no implica renunciar a la propia identidad, sino «vivirla sin miedo al encuentro». Aseguró que, en territorios golpeados por la guerra, cada gesto de respeto y colaboración se transforma en un paso concreto hacia la paz.
Al término del encuentro, León XIV exhortó a los obispos a no buscar el éxito o el reconocimiento terreno, sino la fidelidad a su misión de ser «voces de verdad, justicia y paz; pastores cercanos a su pueblo, artesanos de la reconciliación y testigos de la misericordia».

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