Durante la audiencia general del 30 de septiembre, el Pontífice repasó las etapas de su visita apostólica a Francia, destacando la reconstrucción de Notre-Dame, la vitalidad de la juventud, la defensa de la dignidad humana y el compromiso por la paz.
Redacción - Durante la audiencia general celebrada el miércoles 30 de septiembre, el papa León compartió con los fieles sus reflexiones sobre el viaje apostólico realizado recientemente a Francia
Bajo el lema "Para que el mundo tenga vida", el Santo Padre calificó la visita como un gran don para la Iglesia y expresó su gratitud hacia las autoridades civiles, los pastores eclesiales y todos los ciudadanos que salieron a las calles para recibirlo
Notre-Dame y la juventud: símbolos de reconstrucción y fe viva
El Pontífice tomó como símbolo central de su itinerario a la catedral de Notre-Dame de París
Para el papa León, este esfuerzo conjunto entre la Iglesia, el Estado y la sociedad civil demuestra que la colaboración en favor del bien común, fundamentada en la dignidad de la persona humana, es posible y fructífera
El Santo Padre contrapuso simbólicamente la solemnidad de las vísperas en la catedral con la vigilia de jóvenes celebrada esa misma noche en el Estadio de Francia
Como muestra de este despertar espiritual, resaltó el notable crecimiento de jóvenes y adultos que solicitan el bautismo en el país
El momento culminante en la capital fue la multitudinaria misa en la Plaza de la Concordia, donde la congregación se extendió a lo largo de la avenida de los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo
Lourdes: santuario de la dignidad humana y consuelo a las víctimas
En su peregrinación al santuario de Lourdes, el papa León reafirmó el valor inviolable de toda vida humana, señalando que aun en la fragilidad más extrema se debe cuidar y acompañar el sufrimiento con compasión humana y con el auxilio de la ciencia
En este contexto, el Pontífice sostuvo un encuentro con víctimas de abusos
Metz: diálogo interreligioso y renovación del proyecto europeo
La última etapa del viaje tuvo lugar en la ciudad de Metz, en una región históricamente castigada por la Segunda Guerra Mundial y cuna del pensamiento de Robert Schuman
El Papa recordó que la Europa contemporánea nació como un proyecto de paz fundado en la democracia, la solidaridad y la fraternidad entre pueblos, raíces profundamente vinculadas al cristianismo
En Metz, representantes de diversas tradiciones religiosas firmaron en presencia del Santo Padre el "Llamamiento de Metz por el diálogo y la paz", ratificando el papel fundamental del diálogo interreligioso en la construcción de la convivencia global
Saludo a los peregrinos de lengua española
Al finalizar su alocución, el papa León dirigió un mensaje en español a los peregrinos presentes, encomendando los frutos del viaje a la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes para que mantenga encendida en todos la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad

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