La feligresía monaguense acudió este 16 de julio a la Catedral Nuestra Señora del Carmen para participar en la solemne eucaristía, presidida por el obispo Enrique Pérez Lavado. Tras la misa, la imagen mariana recorrió los alrededores del templo en una emotiva procesión.
Maturín – Con profundo júbilo espiritual e inquebrantable fe, la comunidad católica se congregó este 16 de julio para rendir honores a la Virgen del Carmen, excelsa patrona de la Diócesis de Maturín.
La celebración tuvo lugar en la emblemática Catedral Nuestra Señora del Carmen, recinto que abrió sus puertas para recibir a cientos de devotos que acudieron a agradecer, orar y renovar sus promesas a la venerada advocación mariana.
Los presbíteros Samael Gamboa, Jesús Echezuría y Gustavo Ulloa concelebraron junto al ordinario de lugar la liturgia implorando la protección al pueblo venezolano.
Eucaristía de acción de gracias
La solemne misa central fue presidida por monseñor Enrique Pérez Lavado, obispo de la Diócesis de Maturín. Durante el encuentro litúrgico, el prelado destacó el papel protector de la Virgen María bajo la advocación del Monte Carmelo, haciendo un llamado a los presentes a imitar sus virtudes, mantener viva la esperanza y fortalecer la unión familiar y comunitaria.
El templo matriz se vistió de fiesta, recibiendo a una multitud de feligreses que, como dicta la tradición, asistieron portando el escapulario y vistiendo los colores del hábito carmelita en muestra de fidelidad y devoción.
Multitudinaria procesión
Una vez concluida la sagrada eucaristía, la manifestación de fe trascendió las paredes de la catedral para tomar las calles. La imagen de Nuestra Señora del Carmen fue llevada en hombros, iniciando una multitudinaria procesión por los alrededores de la plaza y avenidas adyacentes al templo.
Durante el recorrido, la feligresía acompañó a su patrona a través de:
El rezo del Santo Rosario y diversas oraciones comunitarias.
Cantos marianos entonados por los coros parroquiales y los fieles.
Homenajes espontáneos por parte de los habitantes y comerciantes de los sectores aledaños.
La procesión evidenció el profundo arraigo cultural y religioso que esta festividad mantiene en el corazón de los maturineses, concluyendo la jornada con la bendición de monseñor Pérez Lavado, quien encomendó el destino de la ciudad y de toda la diócesis a la protección de la Virgen del Carmen.

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